Sostenibilidad y liderazgo: el cambio que empieza en los Modelos Mentales

Al finalizar cada año, en las organizaciones solemos hacer balances: resultados, indicadores, proyectos cumplidos o desviados, estrategias que funcionaron y otras que no. Son números necesarios, sin duda. Pero también insuficientes.

En estas retrospecciones, muchas veces nos quedamos en lo superficial y no entramos a explorar las causas profundas de los resultados, debido a que se puede convertir en un proceso incómodo. Rara vez nos permitimos hacernos preguntas como:

¿Qué tan alineados estamos realmente, como organización, entre lo que decimos y lo que vivimos?, ¿Entre nuestra gobernanza y nuestra cultura empresarial?, ¿Entre el futuro que declaramos querer construir y las decisiones que tomamos cada día?

Y aún más importante:

¿Cómo impacta esa cultura los modelos mentales desde los cuales las personas toman decisiones, lideran proyectos y gestionan el día a día?

Desde mi experiencia acompañando líderes, gerentes, equipos de proyectos y organizaciones, he confirmado algo esencial, y a veces difícil de aceptar: no existe transformación sostenible sin una transformación previa de los modelos mentales.

Los “modelos mentales” son supuestos hondamente arraigados, generalizaciones e imágenes que influyen sobre nuestro modo de comprender el mundo y actuar. A menudo no tenemos conciencia de nuestros modelos mentales o los efectos que producen en nuestra conducta.  Peter Senge

No es solo algo que he observado en otros; es algo que he vivido en carne propia por años. Este 2025 ha sido, para mí, un año de profunda coherencia entre propósito, acción y conciencia en mi vida personal y profesional. Un camino que comenzó hace muchos años cuidando mi planeta más cercano: mi cuerpo físico, mental y espiritual, lo que me ha permitido ser más consciente con mis pensamientos, decisiones y actos, y desde allí contribuir de forma más significativa a mi cuerpo extendido: el planeta Tierra.

Porque no es posible liderar la sostenibilidad hacia afuera “en proyectos, empresas o territorios” si primero no aprendemos a liderarnos a nosotros mismos.

Sostenibilidad organizacional: del discurso a la coherencia

En muchas empresas, la sostenibilidad aún se gestiona como un conjunto de iniciativas aisladas o por moda: cumplimiento normativo, greenwashing, indicadores ESG, reportes GRI, certificaciones o, en algunos casos, simples discursos de responsabilidad social empresarial.

Todo esto es importante, sin duda. Pero la experiencia ha demostrado que resulta insuficiente si no va acompañado de un cambio profundo y coherente entre dos dimensiones inseparables: la estructura de gobernanza y la cultura organizacional.

Solo cuando ambas evolucionan de forma sinérgica, y se trabajan conscientemente los modelos mentales desde los cuales operan las personas, es posible generar transformaciones reales, sostenibles en el tiempo y en armonía con el planeta.

Desde mi experiencia, esto implica acompañar procesos de transformación organizacional desde la esencia misma de la organización: las personas que la conforman. En la práctica, significa:

  • Reconocer las creencias y sesgos arraigados en la cultura organizacional,
  • Definir claramente un propósito trasformador masivo y unos cimientos claros “valores”
  • Cuestionar modelos de éxito centrados exclusivamente en indicadores económicos y el corto plazo,
  • Integrar propósito, ética y responsabilidad intergeneracional en la toma de decisiones,
  • Y abordar gobernanza y cultura como un todo vivo, asegurando una sinergia permanente que permee a toda la organización y a sus grupos de interés.

Este año, en espacios formativos y talleres de sostenibilidad, he escuchado con profunda gratitud frases como:

“Ya no hay mucho por hacer”,
“Hay estructuras y procedimientos, pero no se reflejan en la cultura”,
“La cultura de la empresa no ayuda para nada”,
“El planeta ya sobrepasó sus límites”,
“Solo queda adaptarnos al colapso”,
“Desde lo estratégico el discurso es muy bonito, pero en la práctica se toman decisiones a cualquier costo, incluso el de la vida misma”.

Y otras como:

«Es posible si trabajamos de forma colaborativa», «La esperanza es lo último que se pierde», «yo desde casa hago…y en mis proyectos primero es la vida de las personas y el planeta»

Estas narrativas o historias no son solo opiniones aisladas.
Son construidas bajo modelos mentales profundamente arraigados, sostenidos durante generaciones, donde lo prioritario ha sido poseer, acumular, demostrar resultados, ser reconocidos y aceptados, sin detenernos a preguntar: ¿a qué costo?, ¿para quién?, ¿y por cuánto tiempo?. Son decisiones que, muchas veces sin plena conciencia, terminan impactando la vida misma: de otras personas, de comunidades enteras, de territorios y de ecosistemas.

Imagen propia: Vista laguna grande de la Sierra del Guican (Cocuy)

Y, paradójicamente, es en medio de estas conversaciones difíciles donde también he encontrado algo profundamente esperanzador.

Me llena el alma de alegría poder construir espacios seguros donde las personas se permiten expresar lo que sienten, reconocer sus contradicciones, observan sus propias incoherencias y tambien sus fortalezas o habilidades, para desde ahí, recordar que no son solo ejecutores de estrategias, sino constructores de futuro.

Cuando alguien sale de estos espacios con una mirada más consciente y una esperanza renovada, confirmo que el cambio sí es posible.

Pero también confirmo algo clave: el cambio empieza dentro de cada ser humano.

Y nos seguimos preguntando por qué es tan difícil cambiar o transformar nuestros estilos de liderazgo, la respuesta ya la tenemos y es incómoda, pero necesaria: arrastramos creencias y paradigmas grabados por generaciones, y estos querámoslo o no influyen directamente en cómo lideramos, gerenciamos empresas, gestionamos proyectos y lideramos nuestras propias vidas.

Una llamada global a transformar la forma de pensar y decidir

Todo lo anterior conecta de manera directa con el informe Global Environment Outlook 7 – A Future We Choose (2025), que nos recuerda con claridad que el planeta enfrenta una crisis sistémica: cambio climático acelerado, pérdida de biodiversidad, degradación de ecosistemas, contaminación y profundización de las desigualdades sociales.

Sin embargo, GEO-7 no es un informe catastrofista. Es, ante todo, un llamado estratégico y ético a la acción colectiva de todos los actores que habitamos el planeta: sociedad civil, empresas, gobiernos, ONGs y comunidades.

El informe nos deja tres mensajes clave para las organizaciones:

  1. Las crisis están interconectadas
    No es posible gestionar los riesgos ambientales, sociales y económicos de manera fragmentada. Se requieren enfoques sistémicos, pensamiento de largo plazo y liderazgo transversal.
  2. La transformación es posible, pero no incremental
    Continuar con “mejoras marginales” no será suficiente. Se necesitan cambios estructurales en los sistemas de Gobernanza, energía, producción, consumo y finanzas.
  3. La integración de saberes es una ventaja estratégica
    Por primera vez, el informe integra explícitamente los Saberes Indígenas y Locales junto con la ciencia, recordándonos que la sostenibilidad no es solo técnica: es cultural, sabiduaria ancestral y profundamente ética.

Esto nos conecta de manera directa con el Efecto Mariposa, o Teoría del Caos, propuesto por Edward Lorenz, que nos recuerda que pequeñas acciones pueden desencadenar grandes transformaciones. Desde esta metáfora, la naturaleza se comprende como un sistema profundamente interconectado, donde cada decisión, cada acción y cada omisión genera efectos que trascienden el lugar y el momento en el que ocurren.

Lo que sucede en un ecosistema puede impactar de forma significativa a otro completamente distinto, ya sea de manera inmediata o incluso cientos de años después. Esta comprensión desafía la visión fragmentada con la que tradicionalmente hemos tomado decisiones en organizaciones y proyectos, e invita a adoptar una mirada sistémica, consciente y responsable.

En el contexto del liderazgo y la sostenibilidad, este principio refuerza una idea clave del informe: cada decisión estratégica importa, incluso aquellas que parecen pequeñas o insignificantes. Liderar hoy implica reconocer que nuestras elecciones influyen en el equilibrio del sistema completo «social, ambiental y económico» y que actuar con consciencia es una forma de honrar esa interdependencia que sostiene la vida y el futuro de las organizaciones.

Desde distintos lenguajes y disciplinas, el mensaje es el mismo: los grandes desafíos no se resuelven únicamente con estrategias, procesos o tecnología, sino con personas conscientes de su rol en el planeta y de su impacto en el sistema.

  • El PMI demuestra que los proyectos más exitosos no son los más sofisticados técnicamente, sino aquellos donde el liderazgo, la cultura, las power skills y la gestión humana del cambio están presentes desde el inicio.
  • Firmas como McKinsey, BCG y Bain coinciden en que más del 70 % de las transformaciones fracasan por resistencia cultural, incoherencia del liderazgo y ausencia de propósito compartido.
  • Las Big Four enfatizan que los desafíos ESG no pueden abordarse solo desde el cumplimiento y los reportes, sino desde una gobernanza sólida y culturas coherentes.
  • En el The Global Risks Report 2025 20th Edition, advierten que los mayores riesgos actuales son ambientales sociales y tecnológicos, profundamente ligados a decisiones humanas y sesgos cognitivos.
  • Empresas de investigación como Gartner o Nielsen muestran que los cambios en valores y comportamientos están redefiniendo mercados y expectativas.

Todo esto converge con el mensaje central del GEO-7: no basta con cambiar los sistemas si no cambiamos lo modelos mentales de quienes los diseñan, los lideran y los operan.

En el informe GEO-7 y experiencias en empresas con proposito Sostenible, se demuestra que invertir en la salud del planeta:

  • Genera beneficios económicos netos,
  • Reduce riesgos sistémicos,
  • Fortalece la resiliencia organizacional,
  • Mejora la calidad de vida de las personas.

Para líderes y profesionales de proyectos, el mensaje es claro: la Sostenibilidad no es un gasto o sobrecosto, es una decisión estratégica no solo de supervivencia, sino de creación de valor a largo plazo.

El futuro no se define solo en acuerdos internacionales o políticas públicas. Se define en cada decisión de liderazgo, en cada proyecto aprobado, en cada indicador priorizado, en cada cultura organizacional que reforzamos o transformamos.

Cambiar el rumbo comienza por cambiar la forma en que pensamos:

  • Del control a la corresponsabilidad,
  • De la explotación a la regeneración,
  • Del corto plazo a la conciencia intergeneracional,
  • De lo individual a lo sistémico.
  • De lo reactivo a lo creativo

Que el cierre de ésta etapa y el inicio de la siguiente nos encuentre liderando con mayor coherencia, conciencia y humanidad.

Porque el futuro que elegimos empieza en la forma en que pensamos, en lo que creemos de nosotros y del mundo… y se materializa, inevitablemente, en nuestras acciones.

Espero hayas disfrutado este artículo y te sea de utilidad.

Abrazos desde el corazón

Escrito por: Gloria Paternina Cárdenas

http://www.linkedin.com/in/gloriapaterninacàrdenas

Te invito a que nos dejes tus comentarios o si quieres emprender tu proyecto de transformación organizacional desde la cultura, desarrollo de liderazgo o equipo, o co evolucionar a otro nivel de consciencia que te permita vivir desde un propósito de vida trasformador masivo (sostenible, noble o ecológico), escríbenos al correo gloria.paternina@co-evolution.com.co.

Fuentes de información:

https://www.unep.org/resources/global-environment-outlook-7

The Global Risks Report 2025 | 20th Edition


Imagen propia